Yangon conection

Estándar

Yangon ofrece dos cosas: la posibilidad de la inmersión en sus sucias y pintorescas calles que se caen a cachos, la ciudad sin límites, y la inmersión personal tras varios días viajando por este país que tanto desconcierta. A la siguiente mañana de conocernos, Anabel, Tino y yo ya hablábamos tras el desayuno, en la terraza inmensa del hotel y sin ningun plan para el dia del camino del autoconocimiento, del amor a uno mismo y el cambio que eso supone en la vida, de quienes somos en función de quienes nos han dicho que somos y del papel que ahora desempeña Aung Sang Suu kyi en el camino hacia la libertad de los birmanos y su silencio sobre la persecución de musulmanes. Así nos ponemos de superficiales en Yangon mientras la ciudad a nuestros pies bulle. Los perros aúllan, las ratas se pasean con tranquilidad a curiosear, los gallos forman parte del barrio, puestos callejeros con platos deliciosos y salubridad dudosa, la humedad se come la pintura de espectaculares edificios otrora gloriosos, los atascos colapsan las calles, humo, ruido, bocinas, las distintas religiones se mezclan con una extraña naturalidad que el viajero de paso no acierta a desentrañar, el barrio chino se come al indio, los musulmanes llaman desde sus tiendas de electrónica, al lado una manzana entera dedicada a ópticas q atienden en la calle, monjes que mendigan, mendigos a los que sólo les queda el cielo, el lujosisimo hotel Strand, Neruda pasó por aquí, el puerto y el río, pita un tren cochambroso que llega a las cinco de la mañana, esa hora que ya duele, no callan los cuervos sobre los monasterios, vendedores callejeros bajo sombreros de paja, Yangon es la hermana pobre de Singapur, ésta se llevó la altivez y el orgullo, aquella el encanto y la sonrisa… son hijas de distintos padres, ahora lo tengo claro, porque madre solo hay una y es la tierra.

20130814-235422.jpg

20130814-235817.jpg

Anuncios

Acerca de Missuniversos

Viajo por afición, por vicio, por placer, por necesidad, viajo por perdición, viajo por nada. Viajo sin rumbo, sin mapas, sin guías, sin norte, a veces viajo sin ganas. Viajo para no estar sola, para no morir, para escapar, viajo para buscar, para seguir existiendo, viajera literaria. Mis citas favoritas: “Donde hay un deseo, hay un camino” y "Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". Me llamo Mónica y soy periodista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s