Mi vida en el monasterio

Estándar

Llevo ya dos días aquí en el monasterio de Pa Auk. He decidido estar cinco pero me parece que llevo media vida ya. El lugar es espectacular, en un bosque. Hay un monasterio para monjes y otro para monjas. En total 1250 religiosos. Todo esta enfocado hacia el interior. El único estímulo exterior es la naturaleza salvaje que nos rodea. Lo único que se escucha son los pájaros. Lo demás es todo silencio, caminar despacio, slow down… Estoy en el viaje más importante, el viaje interior.
Es duro estar aislada sólo contigo misma y tener que encontrarte tantas veces al día, me aburro de lo mismo. No tenemos internet, hay que hablar bajo, recogerse el pelo y no enseñar los hombros ni las piernas. Grrrrrrrr

20130815-002009.jpg
Me levanto a las 3.30 am. Un tipo golpea un tronco con un palo, ese es el despertador. Como estamos en medio del bosque y en silencio, se escucha perfectamente.
Lo primero que hacemos es cantar, en birmano, claro, (yo es que a esas horas sé birmano, arameo y un poco de sánscrito) y meditar una hora y media, así, sin anestesia.
Ayer pensé que me moría sin comer nada y meditando a esa hora. Hoy me di cuenta que estábamos todas a oscuras porque vi que amanecía. Hoy me ha parecido todo precioso. Esta imagen me ha impactado. Las monjas se meten bajo estas mosquiteras, cierran los ojos y se olvidan del mundo.

20130815-002549.jpg
Nos reunimos en esta gran sala frente a un gran Buda. Llegamos en silencio y entramos y salimos de ahí en fila índia y en orden. Primero las monjas, luego las extranjeras, luego un grupo de señoras birmanas que están meditando también. Vienen grupos de todo el país periódicamente.
Aquí valoro mucho mi pelo. Me he dado cuenta de la belleza que aporta. Muchas personas sin pelo y con ropas anchas son seres extraños.

20130815-002843.jpg
Tenemos hora y media de meditación cada hora, más o menos. Se trata de concentrarte en la respiración hasta que la mente se calla. En mi caso, imposible. No hay que culpabilizarse por ello y aceptar sin participar los pensamientos que vengan.
La vida en el convento es casi marcial y muy austera. Desayunamos a las cinco y media, los pocos monjes que hay en el monasterio, primero. Nos ponemos en fila y pasamos ante los cocineros, de los que hablare luego, con nuestras escudillas.

20130815-003249.jpg
Estoy contenta y tranquila. El ritmo es tan lento para todo que te atrapa. Pero sobre todo, estoy fascinada.

20130815-003415.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s