Una maleta nueva

Estándar

Me tengo que comprar una maleta.
O eso creo… Porque no estoy muy convencida. La mía, después de tanto trajín, creo que está herida de muerte, la pobre. Os la presento

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Todo ocurrió estas Navidades cuando me fui a Salamanca cargadísima (según mi madre transporto hierro) y al ir a subir al tren se me desmanguilló todo el sistema, no sólo de la maleta sino de otras bolsas aparte y tuve que llamar a mi madre de urgencia que me recogiera en la estación de tren de Salamanca con bolsas varias como fuera a por el maná.
Desde entonces hasta hoy los viajes que he hecho han sido de poca monta y me he apañado con otra maletita monísima que tengo de Desigual y que tanto me triunfa por todas partes y todo ha ido bien.
Peeeeeeeero:
se acercan fechas viajeras ya en mis calendarios y, aunque mi padre vendó de urgencia mi maletita rota, (los padres siempre lo saben arreglar todo) no creo que con esas heridas sobreviva por mucho tiempo y peso más.

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Y es aquí donde está el conflicto. Me estoy negando a cambiar de maleta porque una maleta en la vida de una viajera es muy importante. Yo no me veo capaz de hacerle eso a la mía, que tanto me ha acompañado y con la que tantas experiencias he vivido.
Recuerdo que la compré un veintitantos de diciembre en un centro comercial de Oviedo donde ese día había tocado la lotería de Navidad. Yo era entonces reportera de España Directo y, esperando a la conexión en directo en la que yo iba a contar lo afortunados que eran en ese centro comercial, rodeada de vendedoras y vendedores brindando con champán, me di una vuelta por las tiendas, la vi y no pude resistirlo. Era tan bonita… De esto hará ya mínimo siete años.
Esa maleta la he llevado tantos años a Sevilla con sus fines de semana ida y vuelta, con mis vestidos por sí acaso, mis tacones… Tantas veces me la ha llevado mi J. para que no fuera yo cargada… Esa maleta fue la que a Sara y Cristina llamó la atención cuando me conocieron y creo q fue el comienzo de nuestra amistad, con esa maleta me fui a Grecia con Eli en uno de tantos viajes que he hecho a ese país…tengo hasta una foto en la que salgo esperando al buque Mirtidiotissa para navegar hasta Kithira… Con esa maleta he volado al tifón de Filipinas el pasado noviembre y aún lleva una pegatina del aeropuerto de Cebú que no quiero quitar… Esa maleta me la han llevado Andrés y Guille al tren de las tías, me la ha llevado Noelia cuando yo he ido muy cargada… y ahora… y ahora me tengo que deshacer de ella. ¿Alguien me entiende?
Esta mañana, sábado de compritas por el barrio, en un alarde de frivolidad y consciente de mi traición, he entrado a un lugar llamado El hogar de las maletas. Mientras le exponía al vendedor mi caso esperando que se pusiera en mi lugar y me dijera tráemela que yo te la reparo, miraba a mi alrededor y no veía ninguna maleta que quisiera venirse conmigo. Todas eran frías y feas. Ninguna tan colorida y bonita como la mía , salpicada de letras y frases de colores y chicas desenfadadas que vuelan felices. Entonces, una frase del vendedor me hizo volver al presente: “yo le aconsejo que la tire a la basura porque hay que cambiar el mango entero y eso aparte de que es carísimo yo no se quién se lo puede hacer…” Me estaba enseñando una roja que, si bien se adaptaba a mis medidas, no lo hacía a las de las compañías de bajo coste con las que vuelo últimamente. Salí de allí de inmediato. Desalmado… Antiempático… Tirarla a la basura… ¿Se tiran a la basura los recuerdos?
He caminado triste hasta casa pensando cómo hacer. Cambiar de maleta me supone iniciar una nueva etapa de viajes y recuerdos y dejar otros muchos atrás, no sé por qué. Si vuelo en una compañía de bajo coste no me vale pero es que más pequeña tampoco. Aunque la verdad es que por España siempre voy en tren y si voy fuera son viajes largos y llevo mochila. Aunque si ahora me voy una semana al Mediterráneo y me voy en avión… ¿qué hago? Entonces he descubierto algo curioso, ¿cómo puede ser que me crea una viajera ligera de equipaje cuando me están lastrando los recuerdos que llevo en una simple maleta? ¿No es esta maleta muy pesada y me está impidiendo seguir y avanzar? ¿No es esto un gran apego? ¿No estoy apegada a un objeto en el que estoy proyectando un pasado feliz y miedo de que no vuelva?
Decidido. El lunes voy a por la roja. Me importan un carajo las medidas de Ryanair. Lo primero son mis medidas. Aferrada al pasado lo único que hago es no vivir el presente. Me quedan dos días para cometer la gran traición. Y el siguiente va a ser el Coloradito. Ayyy pero para eso ya me tenéis que animar…

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Acerca de Missuniversos

Viajo por afición, por vicio, por placer, por necesidad, viajo por perdición, viajo por nada. Viajo sin rumbo, sin mapas, sin guías, sin norte, a veces viajo sin ganas. Viajo para no estar sola, para no morir, para escapar, viajo para buscar, para seguir existiendo, viajera literaria. Mis citas favoritas: “Donde hay un deseo, hay un camino” y "Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". Me llamo Mónica y soy periodista.

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