Sábado de cine

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Las_consecuencias_del_amor
Madrid en mayo está exultante, de naturaleza, de cultura, de buen tiempo… cada año espero mayo para asistir a Documentamadrid y después a Photoespaña, que empezará pronto. Ayer, además, había un ciclo sobre un director que me chifla, Paolo Sorrentino, en el Círculo de Bellas Artes así que decidí pasar una tarde de cine. Mi primera película fue Las consecuencias del amor, en la que Sorrentino eligió a Toni Servillo, igual que en La gran belleza, como actor protagonista. Brutal. Inmenso este director que en cada filme se cuestiona sobre el lugar que cada uno ocupamos en el mundo y la búsqueda de la felicidad. Digamos que Sorrentino es un director que engrandece a sus actores. En esta película Toni Servillo lo da todo. Se trata de la historia de un tipo en apariencia tremendamente aburrido que vive en un hotel y tiene una vida monótona de la que sabemos poco. El director poco a poco nos va dando pistas y vamos descubriendo que Titta di Girolano es un protagonista duro, lleno de matices, frágil, hecho a sí mismo, que ha hundido su vida y no sabe salir. La película empieza, de hecho, con un plano del botones del hotel llevando una maleta llena de dólares al sótano. No es sino el dinero que recibe Titta por parte de quien le está extorsionando y que le hunde cada vez más. El texto es absolutamente brillante, cada frase de Titta es una reflexión. “Proyecto para el futuro: no subestimar las consecuencias del amor”. Cuánta soledad, cuánto desencuentro… qué brillante la búsqueda del director en los infiernos del ser humano, en la coraza… ya se muestra un poco en La gran Belleza y en Un lugar donde quedarse, que protagonizó Sean Penn… excelente.

Después acudí a la Cineteca, en El Matadero, donde ayer se pasaban todos los documentales que han ganado Documentamadrid. El ganador, un largometraje llamado My name is salt, es un retrato de las familias indias que viven de sacar sal del desierto.

My name is saltEl documental apenas lleva diálogo y está rodado con planos a trípode y muy largos, eso hace que, en mi opinión, le sobre algo de metraje. De cualquier forma, el equipo ha tenido que convivir en el desierto durante los ocho meses que dura la extracción con centenares de familias que acuden en sus caravanas y de unas maneras extraordinariamente rudimentarias y casi impensables en el siglo XXI inundan el desierto para después extraer sal a modo de cubitos de hielo. Alucinante esta historia. La familia en la que se centra el documental es representativa, hay abuelo, hijo, niños que van a una escuela que se hace improvisada para todos los niños de estas familias… merece la pena verlo. No sé si que sea el ganador pero es un buen documental y una excelente historia.

The_Square_El_Midan-Cerré la noche con The Square, un documental absolutamente brillante sobre lo que ha ocurrido en la plaza Tahrir de El Cairo durante la revolución. Excepcional, espectacular. Bien narrada, con unos protagonistas muy bien elegidos, la directora ha querido estar a pie de plaza durante años del lado de los revolucionarios, que no son sino el pueblo llano, llegando a estar hasta en primera línea en las refriegas con la policía. Cuenta cómo el pueblo quiere derrocar a Mubarak cayendo después en manos del ejército y siendo víctima, además, de los intereses de los Hermanos Musulmanes. Avanzamos y crecemos con los protagonistas que nunca cejan en su empeño de luchar por un Egipto mejor, con justicia, desean una constitución, unas elecciones y para ello acuden casi cada día a la plaza mientras la policía y el ejército arrasan con sus tanques. Hay momentos muy emocionantes.

¿Lo que más me gustó? El final. Ahmed cuenta que lo que buscan en el fondo es crear una conciencia, no un líder. Porque cuando el pueblo tenga conciencia, el líder vendrá solo porque ¿qué es un líder sino alguien que ha de elegir el pueblo? Conciencia de pueblo, conciencia de derechos, conciencia de unión. ¿No es brillante esa reflexión?, ¿No es la esencia y la verdad?

Ví a algunas personas que conocía yo, allí en El Matadero ayer y terminé comentando con Jose y unos amigos suyos, un chico que conozco de la tele. Al final me dijo: “llevo aquí cuatro días sin parar de ver documentales y cortos y aprendo más aquí de cómo está el mundo y de la verdad de las cosas que un mes viendo el telediario”. Le di la razón. Concluimos que los pueblos, la gente, los países no somos críticos, al menos España. Él abogaba por la violencia, yo por la revolución. Pero para eso hace falta un pueblo crítico, un pueblo que cuestione y nosotros aceptamos lo que nos echen. ¿O no?

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