Rumbo a Botswana

Estándar

Diréis que corro mucho. Q en pocos días estoy en varios países, al estilo japonés. Pero os confieso que estoy en un lugar donde en menos de una hora te puedes plantar en Namibia, Botswana, Zambia y Zimbabue, y eso es lo q estoy haciendo. Hoy ya en Botswana y creo q aquí me quedo. 

Había pactado con Rafael q m viniera a recoger a las 7.30. Me llevaría a Mingongo, la “estación” de taxis compartidos hacia Kazungola, la frontera con Botswana, a 60km. 

La estación resultó ser la nada, unos coches parados en un arcén esperando llenarse.  

Parada de black black cars de livingstone

Rafael negoció el precio de mi billete por mí: tendría q pagar 35 kwachas, unos 3€ por compartir taxi con otras tres personas y el chofer. Aún faltaba una plaza por llenarse así q tuvimos q esperar. 

Mientras, se me acercó el conductor y me dijo sí quería yo pagar las dos plazas, la mía y la del que faltaba y así saldríamos antes: no soy rica, le contesté. Soy una trabajadora como tú. Se quedó cortado pero es que me indigna que crean que todos los blancos somos iguales, que todos tenemos dinero para aburrir y además la prepotencia de muchos de estos blancos, que aún creen ser colonos y es lo que hace después que nos midan a todos por el mismo rasero.  

Mi conductor y mi taxi

El cuarto ocupante no tardó en llegar y salimos disparados por una carretera estupenda hacia Kazongola, the border, la frontera. 

Me dí cuenta d q este taxi compartido podría ser el equivalente a Bla bla car así q decidí llamarle Black black car. 

En menos de una hora estaba yo sellando mi pasaporte de salida de Zambia, en una frontera destartalada, sucia, llena de polvo y camiones y entrando en la oficina fronteriza de Botswana donde me salté toda la cola, tal y como me han enseñado a hacer y la gente, locales, ni se inmutan. De hecho se extrañan sí me ven ponerme la última y esperar. 

Estaba yo haciendo tímidos gestos para introducir mi pasaporte por la ventanilla, esto de colarme, aunque sea normal me da mucho pudor, y un tipo flaco y desgarbado con su documentación en la mano se puso a mi lado y me decía go on, go on.  Gracias a él me hice fuerte, sellé el pasaporte y el tipo, que resultó ser un tirillas, me llevó a la carrera hasta el Ferry para cruzar la frontera, mientras yo, ilusa de mi, le preguntaba donde comprar el ticket y cuánto costaba. 

Corrimos como Usain Bolt y saltamos los últimos a un transporte que llevaba dos camiones , una bici y algunos pasajeros. Era una plataforma que se deslizaba por el rio, más que un Ferry. (Se esta construyendo un puente entre Botswana y Zambia y en lo que se termina, se cruza en Ferry, son 5min).  

El ferry

El tirillas hizo una intentona de sablearme en medio del Zambeze: dame todo tu dinero que t haya sobrado de Zambia porque en Botswana ya no t va a valer.  (Con anticipaciones negativas a mí, pensé yo. Le dije que no se lo daba porque y si sí? )

Al llegar al otro lado se confirmó que mis 22kwachas (2€)me iban a llevar lejos.  

El tirillas

No sabía bien a q distancia estaba Kasane, mi próximo destino, ni cm llegar hasta allí. 

De pronto apareció de la nada una mujer grande y gorda al volante de un taxi al q acababan de subir dos tipos; un nuevo black black car se cruzaba en mi camino. Llevaba el pelo rojo y rizado y parecía salida de una fiesta de drag queens. Este es mi personaje, pensé. Me acerqué a ella, le enseñé mis 22 kwachas y le pregunté sí me podría llevar a Kasane. 

Consultó a sus acompañantes por lo bajinis y, algo a regañadientes, me invitó a subir. 

Kasane resultó estar sólo a 15 min de la frontera. Le pedí q m dejara en un lodge q m habían recomendado, no llevaba nada reservado, los tipos se bajaron, le expresé mi gran admiración por ser mujer taxista en Africa, le hizo mucha ilusión, le pedí el tfno y se marchó. Mientras yo había visto en ella a Osa Johnson, ella ni levantó la cabeza para decirme adiós.  

Kasane se extiende s ambos lados de la carretera

Y ya estoy n Kasane. Comparando precios de agencias para ir mañana a hacer un Safari por el río en el Parque nacional del río Chobe. 

Este pueblo se extiende sin orden ni concierto a ambos lados de la carretera principal donde a un lado estan los lodges, q dan al rio, y al otro las casas prefabricadas donde el gobierno va agrupando a la población negra entre fagoceros y gallinas. 

Los blancos aquí no caminan por las calles. Sólo salen de los lujosos lodges en sus 4×4 rumbo al Parque Nacional a ver animales. Nadie sabe de Gladys y su black black car, de Christine, q vende cacahuetes, pescado disecado y ropa vieja todo en el mismo puesto, de Lily, la que tiene las telas más bonitas del pueblo. Y acabo de descubrir a Jeremia, un joven clavado a Silvio Rodríguez  que, entre escombros y polvo, tiene una lujosa oficina turística en la que me va a ayudar con mis próximos destinos. Everything is posible in África. 

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Acerca de Missuniversos

Viajo por afición, por vicio, por placer, por necesidad, viajo por perdición, viajo por nada. Viajo sin rumbo, sin mapas, sin guías, sin norte, a veces viajo sin ganas. Viajo para no estar sola, para no morir, para escapar, viajo para buscar, para seguir existiendo, viajera literaria. Mis citas favoritas: “Donde hay un deseo, hay un camino” y "Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos". Me llamo Mónica y soy periodista.

Un comentario »

  1. He tenido que ampliar la foto de Kasane para confirmar mi primera impresión, que pensaba yo que había sido una alucinación mía. .. ¡Hay un Spar!

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