One day trip in Okavango delta

Estándar

Hoy he ido a navegar por el delta del Okavango, un río que nace en Angola y tras casi 1000km. se desparrama en Botswana formando un delta con una vegetación espectacular, virgen y en la que viven a sus anchas todos los animales. Su cuenca drena una superficie de más de 700.000 km cuadrados. Es uno de los ríos del mundo que nunca llega al mar. Sólo se puede navegar en mokoro, las canoas que veis en la foto, son troncos vaciados a mano aunque ya muchas son de una especie de metacrilato.

Un barquito vino a buscarme muy de mañana a mi lodge para llevarme al embarcadero de mokoros, allí había decenas de turistas haciendo lo mismo que yo.

Los mokoros los llevan estos “gondoleros africanos”. Son expertos. Llevan un palo largo y lo van clavando en el fondo del río, q no tiene ni 2m de profundidad para impulsarse. Mi piloto se llamaba Saba, me dijo que tenía 45 años y era freelance.

-Sí ves hipopótamos, serpientes o cocodrilos, no grites, no te muevas, no te tires al agua.

Todo muy normal.

Y así , comenzamos viaje.


El delta es muy silencioso. Sólo se escucha a los pájaros y a los hipopótamos. Como el mokoro es muy bajito, como una piragua, vamos abriendo los juncos lentamente entre los nenúfares así que te van rozando… Algo muy bonito. El sol es fuerte y sientes en la piel lo maravilloso de estar en la naturaleza salvaje.

En un momento dado bajamos a una de las islas en medio de la selva para ver animales. Era un safari a pie. Como ahora es la época seca, van al agua con mucha frecuencia y es fácil verlos.  Vimos un elefante echándose barro as they use to do para refrescarse. Yo iba siguiendo a Saba, que lo mismo llevaba el mokoro que seguía huellas de jirafas y búfalos a través de la selva.

-No corras, no grites y no te asustes veas lo que veas.  Y, sobre todo, no me agarres.

 Que no le agarre, vale. Que no grite, vale. Pero que no corra… Que no corra sí veo un búfalo o un León cerca ufff me alegró ver que llevaba un cuchillo colgado del pantalón, por pequeño que fuera y de pronto me vi arriesgando mi vida abrazada a ese hombre. Quien se lo iba a decir a Saba. Que ese día de su vida iba a llevar a la selva a la tipines de Chamberí… Y que quizá tendría que matar un León o un leopardo porque ella, a la que había advertido que no le tocara ni gritara se le había subido en los hombros y gritaba como Tarzan.

Vaya, las horas que pase tras de Saba buscando bichos dieron para mucho.

Finalmente vimos cebras, jirafas, antílopes y todos pasaron de nosotros. Con lo buena pareja que hacíamos.

Regresamos en mokoro en silencio. En las ramas Águilas pescadoras. En el agua hipopótamos. En las orillas cocodrilos. Y yo sólo tenía que estar allí y disfrutarlo .

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s