Archivo de la categoría: MissComandos

No todo lo que se emite es lo que ocurre. De hecho, a veces es mejor lo que nunca llega a ver el espectador. Esta categoría pretende mostrar eso, la otra cara, el reportaje que nunca veréis, otro de mis universos, mi vida al otro lado de la cámara.

Finde en Badajoz

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Comienzo a hacer reportajes ya para septiembre. Los Comandos al sol están ya todos grabados y vamos adelantando. Regreso recién de Badajoz. Os presento a mi equipo de este finde.

img_20180707_15355867933845.jpgAmbrosio, Miguel Ángel y una servidora. Nos ha tocado un tema de construcciones ilegales y hemos ido a Badajoz, donde un estudio asegura que hay más de 40.000 viviendas ilegales.

La verdad es que lo hemos pasado bien. Ya sabéis lo que me gusta estar en la calle y con la gente, aunque esté trabajando.

La noche del viernes salí sola a explorar la ciudad.

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Estaban hasta arriba todas las terrazas del centro. Me costó encontrar un hueco libre para cenar

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La plaza alta

 

No hay lugar al que llegue y no explore. Las caras de la gente, las calles, esa idiosincrasia que a veces advierto al vuelo…

Pero nuestro tema era otro: la construcción ilegal y las sentencias firmes de derribo así que nos fuimos a conocer a esos propietarios que, como la gran parte de los españoles, tienen un terrenito al lado de la ciudad con su huerta, su piscina hinchable y su cacho jardín para pasar las tardes, los findes, los veranos, las horas muertas, la vida entera.

img_20180707_1106212077145392.jpgMaria del Mar, Montse, Alejandro, Manuel, Ramón, Antonio, Paqui… afortunadamente todos querían hablar, contarnos su caso, sus sentimientos, su situación. Comenzamos mi cámara y yo en casa de Montse y terminamos a última hora de la tarde en casa de dos lindos jubilados a los que sorprendimos en la huerta mientras nos esperaba a la puerta media urbanización. Para comer con ellos, cenar, escuchar sus vidas… ese fin de semana hemos sido la noticia, lo más llamativo que les ha ocurrido en los últimos tiempos. Están aquí los de la tele. Han venido los de Comando. Yo tengo un pozo y no me dan agua, yo una piscina que me quieren cobrar por derribar…

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Mamá pata se enfadaba con Maria del Mar, pensaba que íbamos a molestar a sus patitos. Tranquila, mamá pata, tus nenes saldrán en Comando

Pero ocurrió lo que más me gusta a mí, lo inesperado. Espera lo inesperado, me digo muchas veces. Y nos fuimos a Portugal. Estábamos ya en la frontera y poco más tuvimos que tardar. Teníamos un ratito y mi querido Portugal que tantas alegrías me da nos aguardaba.

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La última vez que estuve en Portugal leí a Thoureau y a Emerson y así se lo hice saber a Ambrosio y Miguel Ángel, les hablé de Walden y la confianza en el individuo. De la madre naturaleza y la soledad. Siempre la soledad. Hace poco escuché esta frase en la obra de teatro El Tratamiento: “nacemos solos y morimos solos. Y lo que hay entre medias es vacío.

Yo lo he llamado un paréntesis en el infinito, esas son nuestras vidas. Una aventura loca, una sinrazón, una oportunidad, una cuenta atrás.

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Loving Elvas

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Maestrazgo al sol

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He vuelto a vivir decenas de aventuras en estos últimos tres días en el Maestrazgo aragonés. ¡Qué feliz he sido! (también he pasado nervios) Tres días vagabundeando por lugares preciosos, paisajes, pueblos, gentes… ¿queréis que os cuente? Seguid leyendo

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Os presento a mi equipo estos días: mi cámara Alfredo venía de Valencia, mi conductor Juan de Almería y Paco, quien nos dio posada en su preciosa casa rural El Casal de Nicolás. (No dejéis de alojaros allí si pasáis por Fortanete, muy cerquita de la capital, Cantavieja.) Y yo misma, de Madrid, que venir de Madrid es un poco venir de ninguna parte y de todas.

El casal de Nicolás, en Fortanete. No dejéis de charlar un ratito con Paco y darle recuerdos

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Recuerdo muy bien lo que he soñado estas noches. Me gusta pensar que dejo mis sueños a quien venga después

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Y el punto de encuentro del equipo con Paco cada noche en el bar-restaurante de Ángeles, La Muralla

Qué bien nos ha tratado Ángeles también… puntual en sus desayunos riquísmos y cada noche una sorpresa para cenar. Al enterarse de mi vegetarianismo me hizo platos especiales. Cómo lo valoro…

No nos conocíamos de nada pero hemos funcionado bien, como un reloj. Juan al volante, Alfredo a la cámara y yo a todo un poco.

Amanecimos prontísimo para llegar a Bordón, allí conocimos a Cristina, una mujer valiente de cincuenta y tantos que había dejado Barcelona para irse con la noche y el día a un pueblo de cien habitantes. Cristina fue nuestra primera mirada al Maestrazgo, más tarde, en el espectacular Mirambel, los guías serían José Miguel (Baroja) y Montse, una pareja increíble con una curiosa historia detrás (los detalles mejor los veis en el programa, no quiero desvelaros todo).

Un alto en el camino en Mirambel. ¿Qué me puedes hacer, que tengo mucha hambre?

Esperando a 300 moteros que llegaban esa misma mañana a Cantavieja (¿pero por qué todo ocurría el sábado por la mañana?)encontramos a esta pareja sentados observando la situación en silencio: ¿es su marido?, No, un vecino. ¿y usted ha montado en moto como esta gente? Sí, muchas veces, cuando vivía mi marido íbamos juntos al campo a plantar. Siempre en moto

img_20180618_175401522100798.jpgEn Cantavieja nos esperaban Práxedes y sus hermanos para enseñarnos su casona del SXVI. Nos juntamos cuando podemos, somos seis y vivimos cada uno en un sitio pero siempre nos vemos en Cantavieja, en casa Daudén. Hermanos felices haciendo el vermut. Quedaos un rato, tomad algo… la gente es muy maja, de verdad.

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Algo tomamos pero rápidamente: Juan, llévanos a Iglesuela del Cid, que allí nos espera Eduardo, el último telar de Aragón y Mari, que nos enseña un palacio de ricos comerciantes de lana… Aquí tenéis la cocina de la Casa Aliaga. No os la perdáis si váis.

Me encanta llamar y que me ayuden, me encanta que me digan sí. Me encanta que la gente me cuente su historia. Eduardo ¿podemos grabarte en el telar haciendo lino? Sí. Mari, ¿me ayudas a grabar la visita de las 45 caravanas al pueblo? Sí, ¿a qué hora y dónde los quieres?

Leí en la Desiderata que la vida está llena de heroísmo y lo creo de verdad. El heroísmo de Paco, el de Ángeles, el de Juan, el de Eduardo, el de Cristina… qué misterio lo que haremos aquí y lo que nos pasa a cada uno. En cuanto se hace el silencio, cae la verdad por su propio peso, el ego afloja y en los pueblos la gente quiere hablar. Cada uno lleva su cruz.

Que conste que dentro de estos desórdenes, yo trato de desayunar sano porque los hubo que desayunaban tarta y los hubo que Coca cola

Y así pasaban los días y vuelta a empezar. Ángeles nos tenía preparados los cubiertos y la mesa de los tres nada más entrar cada mañana, nada más haber dejado El Casal de Nicolás con mis sueños intensos, y después salir al Maestrazgo con mi ropa de colores con la que he pasado frío y calor, mis apuntes y teléfonos, mis decenas de papeles que no me caben en el bolso, mi colirio, mis personajes, mis miedos, mis inquietudes, mis kilómetros y la luz del Maestrazgo. Porque el Maestrazgo es silencio y luz.

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Tocaba Tronchón, ¡ay! y pensar que yo sólo iba a Tronchón por el queso y resulta que es Conjunto Histórico Artístico y que no viven ni 100 personas y que hay un palacio casa rural. Y que allí estaba Carlos, el único quesero de Tronchón del Maestrazgo aragonés y Casa Matilde, ay Matilde… sólo las fotos hablan.


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Matilde tenía un restaurante donde todo eran mujeres y donde ninguna quería salir. Así que no las veréis, pero sí veréis a esta mujer encantadora que no se quiere jubilar y que pone ración doble en sus platos porque lo que quiere es que la gente salga contenta.

El Maestrazgo recibe su nombre porque fue tierra de los grandes maestres de la orden de los templarios, además destacó su emplazamiento en las guerras carlistas, ricos comerciantes de lana construyeron decenas de palacios, pasó por allí el Cid campeador en su camino hacia Levante… un lugar lleno de historia en el rincón más despoblado de Aragón. ¿No es esta una mágica combinación? Ya os cuento cuándo sale por si me queréis acompañar. Nos vemos en Comando.

Hombres de musgo

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Hace poco me decía una compañera reportera que el momento en el que ella es más feliz de todo el proceso en el que consiste nuestro trabajo, producir, grabar, montar, básicamente, es el montaje. Cuando sé que voy a montar me pongo contenta.
Pues bien, a mí lo que más me gusta, lo que más feliz me hace y donde yo encuentro sentido a lo que hago es en la calle, en el momento de la grabación. Os muestro momentos de la grabación de mi último reportaje de este fin de semana en Béjar, Salamanca, Los Hombres de musgo, una historia que lo tiene todo, tradición, magia, profesionalidad, imagen, historia, personajes y acción. Aquí estáis viendo a Puri, nuestra personaje principal, con la que quedamos a las siete y media de la mañana para acompañarla durante el proceso de vestirse de mujer de musgo mientras conocíamos sus motivaciones, inquietudes, alegrías, miedos… gracias, Puri, por tu generosidad y por abrirnos tu casa y tu corazón. En estos momentos que véis está siendo regada por Julián, encargado de vestir a estos hombres de musgo y regarles para que no pasen calor y el musgo no se estropee demasiado.


Béjar nos ha acogido con los brazos abiertos. Cómo me gustan estos lugares donde están pasando cosas y al mismo tiempo hay historias por descubrir. Béjar es un lugar peculiar, hermoso pero sin presumir de ello. En tiempos fue rico gracias a sus textiles, (os recuerdo la frase “vives mejor que los más ricos de Béjar“) más de doscientas fábricas poblaban esta pequeña localidad de la sierra de Salamanca cercana a Candelario. Hoy no llegan a cinco y sus habitantes envejecen paseando una y otra vez las mismas calles. Béjar se vende, Béjar envejece, Béjar se abandona al paso del tiempo mientras los bejaranos luchan para atraer turismo y que vuelva la alegría. Las-mis-mas-ca-ras-u-na vi-da-des-pués.


Los hombres de musgo son prueba de ello. Fiesta de interés regional y nacional. Ahora buscan que sea de interés internacional. Fui feliz siguiendo el recorrido de la procesión pero fui más feliz mientras Puri me explicaba que vestía de musgo por su padre, mientras Javier y su grupo de vecinos me mostraba cómo adornaban las calles, mientras Teresa y sus mujeres zurcidoras, tejedoras, hilanderas, me recibían con agrado deseosas de contabarme sus historias…


Es maravilloso ser la de la tele y que sólo por eso la gente te abra su corazón. Aunque a veces odio a mi personaje, tengo que agradecerle que me esté permitiendo vivir tantas vidas. (¿Le contaríais las mismas cosas a Mónica?, sin duda no).
Fui feliz mientras me entrevistaba David, el compañero de SER Béjar y mientras Consuelo me dejaba subirme a su balcón, mientras Manolo de Casa Pavón hacía conmigo una excepción y me dejaba no probar su maravilloso calderillo a cuenta de mi régimen vegetariano y me preparaba una ensalada como pocas veces he probado. Fui feliz viendo a Béjar rodeada de montañas verdes y respirando el aire más puro que Madrid, fui feliz en esa España antigua de tricornio, casulla y comuniones, fui feliz en la tienda de Pipe, otro grandísimo personaje, el poeta Luis Felipe Comendador, donde compré libros salmantinos, botella de gaseosa antigua y juego de café para mi casita para que los disfruten decenas de turistas. Compré también más libros para aportar algo de dinerito a su ONG.

Atención a esta próxima Missuniversos

Gracias, Béjar, por dejarme trabajar y por darme tranquilidad. Gracias por los recuerdos, por la calle Alojería, por aquellos viajes en busca de telas para abrigos. Gracias por dejarme volver a otros tiempos.

Espero que os guste después el reportaje. Lo podréis ver este verano en Comando al sol. Soy feliz en la calle, pero más en reportajes de este tipo donde están pasando cosas y cosas llamativas a favor. 


Mi siguiente reportaje es en el Maestrazgo de Teruel. Os voy contando. Nos vemos en la calle. Saludadme si queréis. Me hará ilusión.

Mercedes coloca ese día 60 mantillas a mujeres que piden la vez

 

Mujeres tejen banderas para adornar las calles. En su momento fueron empleadas de fábricas.

Cristina y el capitán

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Nuestra tourneé andaluza nos había llevado a Morón de la Frontera, donde regresaba un destacamento del ejército del aire tras pasar cuatro meses en Djibouti de misión contra el pirateo. Y allí estaban los familiares esperando a estos bravos soldados. Se habían congregado a las cuatro de la tarde ya que el avión tenía la hora prevista de aterrizaje sobre las 16.20. De hecho el avión es este que veis en la imagen, un aeroplano llamado Reino de España. Hablamos con novias, mujeres, padres, madres, abuelos, abuelas, hijos, hijas… la mañana había comenzado en casa de Ángeles, una joven embarazada de Mairena del Aljarafe, en Sevilla, que esperaba a su tercer hijo al mismo tiempo que a su Cabo Raúl. La acompañamos a hacer preparativos de mudanza, ya que gracias a la misión del cabo se podían cambiar de casa, después pasamos con ella, su madre y sus dos pequeños las últimas horas hasta el aterrizaje del avión. Todo era bulla a pie de pista. Gritos, lágrimas, tensa espera, nervios… habían sido cuatro meses de ausencia.  
Entonces la ví. Ya sabéis que tengo querencia a las mujeres solas y me llamaba poderosamente la atención que aquella chica no estuviera como las demás, rodeada de la familia esperando a su soldado correspondiente. Estaba sola, algo apartada, con gafas oscuras de sol y en silencio. Me dio algo de miedo que me mandara a paseo pero si la profesión me ha enseñado algo es eso, vencer los miedos al rechazo y preguntar y hacer lo que quiero para no arrepentirme después. Me acerqué a preguntarle por qué estaba sola, intuía que allí había una bonita historia. Y acerté. Cristina estaba sola esperando a su capitán. Se alegró de hablar con nosotros ya que también pensaba que aquella situación merecía la pena contarse.


Le pedí que se quitara las gafas de sol, siempre lo pido. Las gafas me impiden empatizar a mí y al espectador y descubrí que estaba llorando. Soy muy llorona, me dijo… cualquiera no lo es en esta situación, le respondí. Era un momento muy emocionante… cuatro meses de ausencia se notan si es un miembro de la familia, más si está tan lejos y más si la misión se nos antoja delicada como ésta lo era. Apoyo contra el pirateo somalí y apoyo logístico de aviones. Era el ejército del aire.
Cristina me confirmó que había venido sola. Aquella espera la había vivido en soledad y en soledad quería vivir el reencuentro. Cristina valiente. Eran momentos que ella vivía como íntimos y no una fiesta para compartir con la familia, la fiesta vendría después… Y mientras a su alrededor había pancartas y niños gritando ella miraba al horizonte en busca del avión en el que venía su prometido. Me enseñó el anillo de compromiso, se casaban el 7 de septiembre. Llevaban 9 años juntos. Le pregunté si era la primera vez que él se ausentaba, me respondió que no, le pregunté si le compensaba, me respondió que su capitán era todo para ella y que una pareja consiste en ver que el otro es feliz haciendo lo que le gusta, le pregunté si él se volvería a ir, me respondió que sí. Y a pesar de todo allí estaba ella, sola, más sola que la luna, rodeada de gente, miembros de la base aérea, familiares, nosotros periodistas… y ella con un pinchazo en el corazón y los nudos del llanto en la garganta. Cristina dura. Cristina y la soledad. Cristina y el avión que se hacía esperar. Cristina impaciente en la línea del horizonte. Pensé que si yo fuera alguna de las personas que estaban allí sería ella. Yo también hubiera ido sola a esperar a mi capitán, oh, mi capitán. Definitivamente por muy acompañados que estemos las cosas importantes de la vida se viven en soledad.

Podréis conocer a Cristina en el programa del décimo aniversario de Comando llamado Lo que de verdad importa en este enlace.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/comando-actualidad/comando-actualidad-importa-corre-corre-viene-papa/4610001/

Cada trastero una historia

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Detrás de cada puerta de cada trastero había un mundo.

Estamos trabajando en un Comando sobre la rentabilidad que se le puede sacar a la vivienda (Ahora mismo la máxima rentabilidad se saca comprando un local comercial, no os lo perdáis) y he descubierto el mundo de los trasteros. Resulta que hay empresas que hace pocos años han empezado a construir edificios enteros de trasteros. ¿Por qué? Dos razones: el auge de negocios on line que exige tener un lugar físico para guardar los enseres y que las casas cada vez son más pequeñas por lo que, en lugar de tirar, guardamos. Consentimos pagar por no tirar. Y de eso se valen estas empresas que alquilan trasteros. Ponen precio a nuestros apegos.

Así, hemos ido a Barcelona y hemos entrado en una de estas cárceles/hoteles para recuerdos. Hay que ver lo que guardamos… Carmen su vida entera mientras ha compartido casa con unos amigos cuando tuvo que abandonar la suya por la crisis, Carlos juguetes para su hijito y objetos de colección, Ana había vaciado la casa de sus padres fallecidos y allí había encerrado los recuerdos hasta poderlos tragar y gestionar, a Chris le echaban de casa para alquilarla al doble de precio y con un nudo en la garganta guardaba todo para marcharse a casa de su hermano… Historias de personas como yo y como tú que me lees. Todos tenemos una historia que contar. Me gusta pensar, y en este reportaje vaya si lo pensé, que en todas partes la vida está llena a de heroísmo.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/comando-actualidad/comando-actualidad-metro-cuadrado-mas-rentable/4595878/ (A partir del 38’47”)

Volver a Canfranc

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Desde mi ventana

Recordaba Canfranc como un lugar misterioso cuando hace veinte años anduve de reporterita en Aragón. Entonces la estación estaba abandonada y era el Titanic del Pirineo. Allí yacía misteriosa entre dos valles a 1200m. de altitud.

El Pirineo me parecía un lugar enigmático. Rapitán, Biescas… me gustaba mucho cuando me tocaba hacer reportajes por allí.

Después de 20 años y tras haber estado tres meses fuera de la redacción, mi siguiente reportaje fue Volver a Canfranc.

Los reportajes en Comando ya sabéis que son largos así que me tocaba investigar. Qué contar de la estación. Se había reabierto el vestíbulo y había visitas guiadas. Y qué más. Era un lugar que reunía 5000 esquiadores cada fin de semana. Y qué más. Quizá cuando fuéramos podría nevar y la imagen sería bonita. Y qué. Dónde estaba Canfranc. Y dónde estoy yo.
Y con un cámara freelance que me recogió en Zaragoza Delicias, esa estación que no hace honor a su nombre, nos plantamos en Canfranc en medio de una enorme ventisca de nieve dispuestos a descubrir lo que aquel lugar quisiera contarnos.
La llegada no pudo ser más desoladora. El hotel Villa de Canfranc, mi lugar de residencia aquellos días, estaba cerrado a cal y canto el mismo viernes. Nadie me cogía el teléfono. Era un edificio fantasma del que averigüé que abría por la tarde y cerraba entre semana porque a diario nadie se alojaba allí. Desde mi habitación, la 203, podía ver la estación a distintas horas del día. Allí estaba la dama del Pîrineo. Sobrellevando el peso de los recuerdos y los años. Lánguida e imponente. Bella y triste.

Comenzamos a investigar. El periodista Ramón J. Campo, experto en la historia de Canfranc, nos enseñó un lugar que cambió el rumbo de la historia. El hallazgo de los papeles donde se detallaba que mientras Franco enviaba hierro y Wolframio para blindar el armamento nazi, Hitler correspondía con lingotes de oro. Víctor nos contó cómo a él le llamaron el primero nada más encontrar los papeles allí abandonados en una cesta. Eran testimonios vivos. Mariví había vivido en la estación. Elisa nos dejó participar en una visita guiada al vestíbulo recién restaurado. Canfranc nos ofrecía misterio, leyenda y aventuras.
Continuamos con un espectáculo que ofrece la estación por las noches. Sergio y su familia de esquiadores nos mostraron cómo es el fin de semana en CAnfranc. Comida en el Universo. Dentro de la cocina nadie quiso salir. Cosas que pasan en las grabaciones. Y hay que tener plan b, c y d.

Amanece en mi ventana

El laboratorio subterráneo animó la grabación. Los investigadores aseguran que sólo que conocemos el 5% del universo y que el 24% es materia oscura. Lo dicen unos científicos que se meten debajo de una montaña a analizar neutrinos. ¿Entonces vivimos en el caos? No, en una aventura. Hay tres cuestiones, me contaban: lo que sabemos que sabemos, lo que sabemos que no sabemos y lo que no sabemos que no sabemos. Reconozco que esta tercera cuestión me fascina. Esperar y confiar en las sorpresas de la vida, de la calle, de las grabaciones. Esperar lo inesperado. Confiar en lo inesperado. Buenos días, Canfranc, el universo sigue su curso.


Entonces aparecieron ellos, Carmela y Santiago. Nos encontramos por la calle una mañana y ya no nos separamos en todo el día. En los reportajes tengo dos sensaciones: cuando me voy sabiendo que no he tocado fondo ni he olido siquiera la esencia de lo que allí ocurre (a veces es todo demasiado corriendo, demasiado por encima, a veces todo importa demasiado poco)y cuando sí, cuando me voy sabiendo que sé de qué va aquello, es decir, que sé lo que no sé.
Confié en Canfranc y fui feliz. Feliz en Laduanilla, en el Flores, cómo si no hubiera descubierto esta sopa de cebolla. Feliz y agradecida de encontrarme gente que me ofrece su corazón gratis. Una nunca está preparada para eso. Es demasiado regalo. img_20180128_135132227285021.jpg Y cuando soy muy feliz, volver a Madrid me duele. Me cuesta. Cómo va a ser el reportaje, aún no lo sé, lo veremos en algunas semanas. Probablemente no se intuya mi felicidad ni la esencia de aquel lugar, ni lo que yo viví ni la energía que allí se desprendía. No me importa. Quería contaros esto por si acaso. Lo mejor de los reportajes es lo que no se ve. Esa es la razón por la que empecé este blog. De Canfranc me quedo con que no sé lo que no sé. Y esa es la gracia de vivir.

http://www.rtve.es/television/20180309/resucitados/1692180.shtml