Archivo de la categoría: Missimágenes

Hombres de musgo

Estándar

Hace poco me decía una compañera reportera que el momento en el que ella es más feliz de todo el proceso en el que consiste nuestro trabajo, producir, grabar, montar, básicamente, es el montaje. Cuando sé que voy a montar me pongo contenta.
Pues bien, a mí lo que más me gusta, lo que más feliz me hace y donde yo encuentro sentido a lo que hago es en la calle, en el momento de la grabación. Os muestro momentos de la grabación de mi último reportaje de este fin de semana en Béjar, Salamanca, Los Hombres de musgo, una historia que lo tiene todo, tradición, magia, profesionalidad, imagen, historia, personajes y acción. Aquí estáis viendo a Puri, nuestra personaje principal, con la que quedamos a las siete y media de la mañana para acompañarla durante el proceso de vestirse de mujer de musgo mientras conocíamos sus motivaciones, inquietudes, alegrías, miedos… gracias, Puri, por tu generosidad y por abrirnos tu casa y tu corazón. En estos momentos que véis está siendo regada por Julián, encargado de vestir a estos hombres de musgo y regarles para que no pasen calor y el musgo no se estropee demasiado.


Béjar nos ha acogido con los brazos abiertos. Cómo me gustan estos lugares donde están pasando cosas y al mismo tiempo hay historias por descubrir. Béjar es un lugar peculiar, hermoso pero sin presumir de ello. En tiempos fue rico gracias a sus textiles, (os recuerdo la frase “vives mejor que los más ricos de Béjar“) más de doscientas fábricas poblaban esta pequeña localidad de la sierra de Salamanca cercana a Candelario. Hoy no llegan a cinco y sus habitantes envejecen paseando una y otra vez las mismas calles. Béjar se vende, Béjar envejece, Béjar se abandona al paso del tiempo mientras los bejaranos luchan para atraer turismo y que vuelva la alegría. Las-mis-mas-ca-ras-u-na vi-da-des-pués.


Los hombres de musgo son prueba de ello. Fiesta de interés regional y nacional. Ahora buscan que sea de interés internacional. Fui feliz siguiendo el recorrido de la procesión pero fui más feliz mientras Puri me explicaba que vestía de musgo por su padre, mientras Javier y su grupo de vecinos me mostraba cómo adornaban las calles, mientras Teresa y sus mujeres zurcidoras, tejedoras, hilanderas, me recibían con agrado deseosas de contabarme sus historias…


Es maravilloso ser la de la tele y que sólo por eso la gente te abra su corazón. Aunque a veces odio a mi personaje, tengo que agradecerle que me esté permitiendo vivir tantas vidas. (¿Le contaríais las mismas cosas a Mónica?, sin duda no).
Fui feliz mientras me entrevistaba David, el compañero de SER Béjar y mientras Consuelo me dejaba subirme a su balcón, mientras Manolo de Casa Pavón hacía conmigo una excepción y me dejaba no probar su maravilloso calderillo a cuenta de mi régimen vegetariano y me preparaba una ensalada como pocas veces he probado. Fui feliz viendo a Béjar rodeada de montañas verdes y respirando el aire más puro que Madrid, fui feliz en esa España antigua de tricornio, casulla y comuniones, fui feliz en la tienda de Pipe, otro grandísimo personaje, el poeta Luis Felipe Comendador, donde compré libros salmantinos, botella de gaseosa antigua y juego de café para mi casita para que los disfruten decenas de turistas. Compré también más libros para aportar algo de dinerito a su ONG.

Atención a esta próxima Missuniversos

Gracias, Béjar, por dejarme trabajar y por darme tranquilidad. Gracias por los recuerdos, por la calle Alojería, por aquellos viajes en busca de telas para abrigos. Gracias por dejarme volver a otros tiempos.

Espero que os guste después el reportaje. Lo podréis ver este verano en Comando al sol. Soy feliz en la calle, pero más en reportajes de este tipo donde están pasando cosas y cosas llamativas a favor. 


Mi siguiente reportaje es en el Maestrazgo de Teruel. Os voy contando. Nos vemos en la calle. Saludadme si queréis. Me hará ilusión.

Mercedes coloca ese día 60 mantillas a mujeres que piden la vez

 

Mujeres tejen banderas para adornar las calles. En su momento fueron empleadas de fábricas.

Anuncios

Basta ya

Estándar

Supongo que estas imágenes son suficientemente elocuentes para saber por qué paramos, por qué nos plantamos. Tuve mucho debate antes de hacer la huelga e ir a la manifestación porque parte del machismo de la sociedad lo generamos y consentimos las mujeres. Pero como muchas estamos hartas de consentirlo, nos plantamos por las que quizá no se han dado cuenta y por las que ni siquiera pueden parar, y no por machistas sino por explotadas. Basta ya. Corresponsabilidad. Eduquemos a nuestros hijos en la igualdad. No consintamos paternalismos, brecha salarial ni hombres que no nos permitan vivir en libertad.

Volver a Canfranc

Estándar

Desde mi ventana

Recordaba Canfranc como un lugar misterioso cuando hace veinte años anduve de reporterita en Aragón. Entonces la estación estaba abandonada y era el Titanic del Pirineo. Allí yacía misteriosa entre dos valles a 1200m. de altitud.

El Pirineo me parecía un lugar enigmático. Rapitán, Biescas… me gustaba mucho cuando me tocaba hacer reportajes por allí.

Después de 20 años y tras haber estado tres meses fuera de la redacción, mi siguiente reportaje fue Volver a Canfranc.

Los reportajes en Comando ya sabéis que son largos así que me tocaba investigar. Qué contar de la estación. Se había reabierto el vestíbulo y había visitas guiadas. Y qué más. Era un lugar que reunía 5000 esquiadores cada fin de semana. Y qué más. Quizá cuando fuéramos podría nevar y la imagen sería bonita. Y qué. Dónde estaba Canfranc. Y dónde estoy yo.
Y con un cámara freelance que me recogió en Zaragoza Delicias, esa estación que no hace honor a su nombre, nos plantamos en Canfranc en medio de una enorme ventisca de nieve dispuestos a descubrir lo que aquel lugar quisiera contarnos.
La llegada no pudo ser más desoladora. El hotel Villa de Canfranc, mi lugar de residencia aquellos días, estaba cerrado a cal y canto el mismo viernes. Nadie me cogía el teléfono. Era un edificio fantasma del que averigüé que abría por la tarde y cerraba entre semana porque a diario nadie se alojaba allí. Desde mi habitación, la 203, podía ver la estación a distintas horas del día. Allí estaba la dama del Pîrineo. Sobrellevando el peso de los recuerdos y los años. Lánguida e imponente. Bella y triste.

Comenzamos a investigar. El periodista Ramón J. Campo, experto en la historia de Canfranc, nos enseñó un lugar que cambió el rumbo de la historia. El hallazgo de los papeles donde se detallaba que mientras Franco enviaba hierro y Wolframio para blindar el armamento nazi, Hitler correspondía con lingotes de oro. Víctor nos contó cómo a él le llamaron el primero nada más encontrar los papeles allí abandonados en una cesta. Eran testimonios vivos. Mariví había vivido en la estación. Elisa nos dejó participar en una visita guiada al vestíbulo recién restaurado. Canfranc nos ofrecía misterio, leyenda y aventuras.
Continuamos con un espectáculo que ofrece la estación por las noches. Sergio y su familia de esquiadores nos mostraron cómo es el fin de semana en CAnfranc. Comida en el Universo. Dentro de la cocina nadie quiso salir. Cosas que pasan en las grabaciones. Y hay que tener plan b, c y d.

Amanece en mi ventana

El laboratorio subterráneo animó la grabación. Los investigadores aseguran que sólo que conocemos el 5% del universo y que el 24% es materia oscura. Lo dicen unos científicos que se meten debajo de una montaña a analizar neutrinos. ¿Entonces vivimos en el caos? No, en una aventura. Hay tres cuestiones, me contaban: lo que sabemos que sabemos, lo que sabemos que no sabemos y lo que no sabemos que no sabemos. Reconozco que esta tercera cuestión me fascina. Esperar y confiar en las sorpresas de la vida, de la calle, de las grabaciones. Esperar lo inesperado. Confiar en lo inesperado. Buenos días, Canfranc, el universo sigue su curso.


Entonces aparecieron ellos, Carmela y Santiago. Nos encontramos por la calle una mañana y ya no nos separamos en todo el día. En los reportajes tengo dos sensaciones: cuando me voy sabiendo que no he tocado fondo ni he olido siquiera la esencia de lo que allí ocurre (a veces es todo demasiado corriendo, demasiado por encima, a veces todo importa demasiado poco)y cuando sí, cuando me voy sabiendo que sé de qué va aquello, es decir, que sé lo que no sé.
Confié en Canfranc y fui feliz. Feliz en Laduanilla, en el Flores, cómo si no hubiera descubierto esta sopa de cebolla. Feliz y agradecida de encontrarme gente que me ofrece su corazón gratis. Una nunca está preparada para eso. Es demasiado regalo. img_20180128_135132227285021.jpg Y cuando soy muy feliz, volver a Madrid me duele. Me cuesta. Cómo va a ser el reportaje, aún no lo sé, lo veremos en algunas semanas. Probablemente no se intuya mi felicidad ni la esencia de aquel lugar, ni lo que yo viví ni la energía que allí se desprendía. No me importa. Quería contaros esto por si acaso. Lo mejor de los reportajes es lo que no se ve. Esa es la razón por la que empecé este blog. De Canfranc me quedo con que no sé lo que no sé. Y esa es la gracia de vivir.

http://www.rtve.es/television/20180309/resucitados/1692180.shtml